Desde mediados de enero, RD Congo ha vuelto a ser noticia por la escalada de violencia y el aumento de la tensión a todos los niveles, provocados por la reaparación del grupo armado M23 (movimiento 23 de Marzo) que ha impulsado un conflicto, ya de por sí, permanente en el país centroafricano.
El M23 es una milicia rebelde de la República Democrática del Congo (RDC) formada principalmente por miembros de etnia tutsi. Fundado en 2012, el grupo defiende que lucha contra el Gobierno y las milicias hutus, pero sus operaciones están también vinculadas a intereses económicos y geopolíticos. Este año han vuelto a dar un paso al frente desatando una ola de violencia y tomando el control de territorios claves, como Goma o Bukavu, obligando a desplazarse a miles de personas y dejando a su paso centenares de víctimas mortales.
La inestabilidad es absoluta en la región de Kivu, donde Fundación Mamoré desarrolla gran parte de sus proyectos. Algunos de nuestros proyectos académicos, como la Residencia de Ushirika o los becados de Kinyabuguma, están paralizados y los estudiantes han regresado a sus casas dado que universidades y colegios permanecen cerrados, mientras que otros proyectos como el orfanato de Kavumu siguen con su actividad a la espera de ver que derroteros toma el conflicto sociopolítico del país.
Ahora mismo, la incertidumbre es total y nuestra preocupación se centra en ver como podemos ayudar a los miembros del equipo de Mamoré en destino y tratar de estar cerca de todos nuestros beneficiarios.
#NoTeCansesDeAyudar