Bolivia atraviesa un momento muy delicado, con gran incertidumbre política y social, y con un estado de excepción instaurado que apunta a alargarse en el tiempo. Con los precios disparados y la sociedad ahogada, se amontonan las preocupaciones en torno al futuro inmediato de algunos de los proyectos con los que colaboramos.
No queda otra que seguir adelante y eso intentamos desde Funcación Mamoré, siguiendo el ejemplo de algunos de nuestros beneficiarios. Las dificultades aumentan pero «la rueda no para» y hay que avanzar como nuestras tres protagonistas. Son tres mujeres pertenecientes a tres generaciones distintas de la misma familia (abuela, madre y nieta) y son nuevas en el grupo de tejido de Independencia.
La niña ha dejado la escuela debido a que la economía no les da para cubrir los gastos que implican sus estudios y ven aquí una oportunidad para que la niña tenga un oficio con el que poder defenderse en la vida. Tienen tres horas de caminata hasta el centro tecnológico donde se desarrolla la actividad. No pierden la sonrisa e incluso se la contagian a nuestro compañero y responsable de los proyectos en Bolivia, Aniceto, que alguno de los días que ha coincidido con ellas se ha ofrecido a llevarles de vuelta.
Tres mujeres solas, sin muchas cosas materiales; pero con la sonrisa llena de esperanzas y mucha fuerza. Como dicen por allí… «esa fuerza de raza de bronce que lleva el andino en su sangre».
#NoTeCansesDeAyudar

